Fobias alimentarias: Cuando la comida da miedo
- Paula Aldecoa
- 22 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Comer es algo que hacemos todos los días… pero para algunas personas, ciertos alimentos pueden generar un miedo intenso e irracional. Esto se llama fobia alimentaria, y forma parte de un grupo más amplio llamado fobias específicas, que son miedos irracionales vividos muy intensamente hacia objetos o situaciones concretas.
Por ejemplo, alguien puede tener miedo a volar, a las alturas o a los perros. En el caso de las fobias alimentarias, el miedo está relacionado con comer o tragar ciertos alimentos.
¿Qué es una fobia específica?
Una fobia específica es un miedo tan intenso que la persona hace lo posible por evitar la situación u objeto que le provoca ansiedad. Esto no es simplemente “no me gusta”, sino un miedo que puede afectar la vida diaria.
Ejemplo: Una persona con fobia a las agujas evita ir al médico por miedo a que le pinchen, aunque eso ponga en riesgo su salud.
Las fobias específicas suelen aparecer en la infancia, aunque algunas situacionales pueden aparecer más tarde. Si persisten en la adultez, rara vez desaparecen sin tratamiento.
Fobias alimentarias: los tipos más comunes
Dentro de las fobias alimentarias, las más frecuentes son:
1. Miedo a atragantarse (fagofobia)
La persona tiene miedo de tragar alimentos sólidos o líquidos porque teme ahogarse.
Puede afectar a cualquier edad, aunque a menudo comienza tras una experiencia traumática.
Ejemplo: Un niño que se atragantó con un trozo de pan puede, después, negarse a comer pan o incluso otros alimen
tos sólidos.
Síntomas:
Evitar ciertos alimentos.
Sentir un “nudo” en la garganta al intentar comer.
Ansiedad, sudoración o palpitaciones.
En casos graves, pérdida de peso o desnutrición.
2. Miedo a probar alimentos nuevos (neofobia)
La persona evita probar comidas nuevas por miedo a que le hagan daño.
Muy común en niños, pero puede mantenerse en adultos.
Ejemplo: Alguien que solo quiere comer arroz y pollo, y se niega a probar verduras o frutas nuevas por miedo a sentirse mal.
3. Otras fobias alimentarias
Miedo a intoxicarse, a ciertos tipos de verduras, hongos, setas o comidas desconocidas.
Suelen surgir por experiencias negativas o información alarmante sobre ciertos alimentos.
¿Por qué aparecen estas fobias?
Las fobias alimentarias pueden aparecer por:
Experiencias traumáticas: como atragantarse, intoxicarse o tener una reacción fuerte a un alimento.
Aprendizaje o transmisión: por ejemplo, si un niño ve que sus padres tienen miedo a ciertos alimentos.
Ansiedad general o problemas sensoriales: especialmente en niños con alta sensibilidad a texturas o sabores.
Consecuencias
Tener una fobia alimentaria no solo significa “no querer comer algo”, sino que puede afectar la vida diaria:
Malestar intenso al enfrentarse a la comida.
Evitación de comidas sociales o familiares.
Problemas de nutrición y salud.
Ansiedad y estrés constantes.
Cómo tratar las fobias alimentarias
El tratamiento es posible y suele funcionar mejor con un equipo multidisciplinar, que puede incluir médico, nutricionista y psicólogo.
Terapia Cognitivo-Conductual: se trabaja de manera gradual para que la persona se exponga poco a poco al alimento temido.
Técnicas de relajación: ayudan a controlar la ansiedad mientras se enfrentan los miedos.
Evaluación médica: para descartar problemas físicos que puedan empeorar el miedo.
Ejemplo de tratamiento: Si alguien tiene miedo a atragantarse con la carne, primero puede observarla, luego tocarla, después probar un trozo muy pequeño, y así avanzar poco a poco hasta comer normalmente.
.png)
Comentarios